Reportaje Feb/2005 por
Jorge Martillo Monserrate


Esta es la historia de Heriberto Navarrete Espín, que por una lesión medular es parapléjico y desde los 16 años utiliza silla de ruedas, su actitud d e vida es positiva pero crítica." Nunca me he sentido mal por el hecho de la silla. Antes caminaba, era deportista y disfrutaba de la vida de un lado a otro. De pronto, casi había muerto, algunos creían que iba a vivir excluido como un vegetal.
La cuestión es pensar positivamente. Jamás he estado sobre la silla lamentándome, he tenido depresiones pero por falta de empleo o porque una pelada te deja".
Su casa de la ferroviaria huele un tanto a mar, es el estero que a poca distancia baña las riberas del malecón del salado.
Creció en Bucay y estudió en la escuela de Cumandá, un pueblito cercano. "Asistir a clases era como ir a un safari, porque tenía que cruzar dos puentes y trepar tres cerros". Su infancia transcurrió entre la naturaleza y el ir y venir del legendario tren de la nariz del diablo. " A mí me gustaba irme a Riobamba. No viajaba con los pasajeros sino adelante, con los maquinistas. Siempre me gustó la aventura".

Vino a guayaquil a estudiar en el colegio Vicente Rocafuerte, pero regresaba en vacaciones a la aventura de lanzarse a los ríos crecidos. A correr entre un pueblo y otro, a jugar indor. Era de la selección de baloncesto. "Era chévere porque jugábamos los campeonatos con los coliseos llenos".
No olvida que su vida cambió el jueves 8 de Abril de 1982. en el río no había nadie, por aquella superstición de que si uno se baña en semana santa se convierte en pescado. El juego era lanzarse desde un lugar alto. "como a todo muchacho, me gustaba el peligro, llegar al límite". A él, que mide un metro setenta y dos, el agua le daba por el pecho. "A la tercera clavada fue que me dí contra una piedra del fondo. Sentí que una corriente me recorría y luego que me quitaban esa energía y no me pude mover, ni flotar. Me desvanecí y se me vino a la mente todo lo que había vivido". Cuando se ahogaba vió su futuro. " me ví en silla de ruedas, supe que iba a vivir así. No sé por qué, pero ocurrió.
El amigo que lo acompañaba lo encontró. Esa noche en el hospital de Guayaquil le detectaron una lesión medular. "El impacto contra la piedra fue tan fuerte que uno de los discos de las vértebras de mi columna se rompió".

Una nueva aventura había comenzado. En los primeros 15 días no pudo dormir.
Durante tres meses estuvo en el área de rehabilitación del hospital del seguro social. " Era un trauma sentarme en la cama, cuando lo hacía me desmayaba. Lo logré al mes y después fue un triunfo estar sobre una silla de ruedas".
En el monitor de su portátil van pasando sus fotos: como escolta de la bandera de su escuela, posando junto a la selección del Vicente Rocafuerte; graduándose de ingeniero en la politécnica. El día de su boda . Estas dos últimas ya en silla de ruedas. "Siempre he utilizado sillas cómodas y de aluminio. Así podía ir a la universidad, a las fiestas, a las chupas con los amigos. Ahora, en mi condición de cuadrapléjico, para vivir cómodamente -a más de una silla liviana y un buen cojín- necesito mi propio medio de transporte adaptado y personas preparadas que me atiendan. Mi empleada está entrenada para vestirme, cambiarme, ayudarme en el baño. Esas necesidades no pueden faltar. Cuando ocurre quedo bloqueado. Soy una persona dependiente, lo reconozco, y me he adaptado a vivir de esa manera.
Es inútil renegar. El asunto es buscar soluciones. En el primer año, cuando todos pensaban que era un enfermo que debía estar aislado en casa, decidí volver al colegio".
Primero le resultó difícil ir a lugares públicos y sus compañeros lo veían como un extraño. "Lo bueno cuando estás en silla de ruedas es que sólo se te acerca gente positiva y comienzas a tener amigos de calidad".
Un día leyó un folleto de computación de la politécnica y pensó que esa era la carrera más práctica para él. En 1984, junto a 2000 bachilleres, aplicó al preuniversitario. "Como tenía dificultades para escribir, mantenía imágenes en secuencia en la cabeza y desarrollaba mentalmente los ejercicios, así aprobé". Una de las tantas barreras eran las aulas, que estaban en lo alto. Su hermano mayor debía cargarlo, subirlo y bajarlo . "Felizmente era flaco y la silla liviana", recuerda.
Su madre consiguió que viajara por tres meses a un centro de rehabilitación en Florida, Estados Unidos. "Ahí, personas en mi situación hasta manejaban carros".
Al siguiente año, su destino fue La Habana, Cuba, en el centro Hermano Amejeiras, el mejor de Latinoamérica. Era una invitación de Fidel (conseguida a través de León Febres Cordero, que en esa época era el presidente). " La gente popular era atendida de primera, cosa que no ocurre en nuestro país. Tenía de enamorada a una pelada que trabajaba en el hospital. Ella me llevaba rodando al centro de la ciudad . La Asociación Cubana de Limitados Físicos tenía un carro adaptado e hicimos varios paseos.
Regresé fortalecido y con ganas de llevar una vida más independiente y pensando más libremente".
Al mediodía, su empleada lo ayuda a servirse el almuerzo. Luego lo conduce a la ducha. Al rato aparece recién peinado y con otra ropa, listo para salir. A la espera del chofer, la conversación toma el rumbo de los asuntos del corazón.
"Siempre fuí tímido, más interesado por el deporte. Cuando empecé a usar silla de ruedas ocurrió algo curioso, una chica empezó a buscarme, no esperaba que se enamorara de mí. Ese hecho me cambió, ya no descarté la posibilidad de conocer mujeres, de establecer relaciones afectivas". Ya con más confianza y experiencia, conoció a otras. Cuando se graduó y trabajaba se enamoró de una muchacha muy simpática y empezaron a salir. "Estuvimos casados siete años. Nos iba bien en la parte económica, teníamos casa propia, carros, pero personalmente no. Creo que el error fue no fortalecer esa relación ". Se divorció y desde hace algunos años algunos años mantiene otra firme relación afectiva.
Cuando indago cómo es el sexo para los cuadrapléjicos, Heriberto aclara que las mujeres recuperan con más facilidad sus áreas sensibles."Para los hombres, si no cuentas con la asistancia sicológica adecuada es más difícil porque te vencen ciertas frustraciones que son manejables. yo en ese aspecto me siento muy bien, no me quejo".
El Domingo nos recibe con cara de trasnochado, es que estuvo en una fiesta familiar. Retomamos la conversación. Cuando se graduó, por su condición no le fue fácil conseguir trabajo. Pero al año siguiente empezó como asesor de cómputo de una camaronera y sus servicios dieron resultados. Se familiarizó con el negocio de ventas de computadoras al que ingresó . También empezó a hacer programas contables para diversas empresas. Se le abrieron numerosas puertas de trabajo. Y otras se cerraron . Una empresa de muebles lo canceló a pretexto de que no cumplía los horarios establecidos y porque se cambiaron de local y no iba a trabajar en los pisos altos.
“En el Ecuador, un discapacitado tiene que meterle ñeque, ponerse las pilas y estudiar sus posibilidades. Echar para adelante y no dejarse vencer por nadie, ni marginar por su propia familia. El gobierno no tiene un programa efectivo o real, y más bien entorpece las cosas con leyes que no se cumplen .
Imagínate una ley ( se refiere a la ley sobre discapacidades, expedida en Abril del 2001) de la que todos se burlan. El año pasado, una chica que trabajaba en la Fundación Nahím Isaías se accidentó y se hicieron presentes con una silla de ruedas pero no hicieron lo más importante: respetarle su puesto de trabajo. Si para una persona que camina quedarse sin trabajo es difícil, para un discapacitado es una tragedia “.
Heriberto Navarrete creó la fundación Margarita Enderton en el 2000 y aspira llegar a un acuerdo con el gobierno, con los transportistas o el municipio para contar con unas ocho furgonetas y sólo cobrar un dólar cincuenta, porque el mayor inconveniente de los discapacitados es el transporte.
Está por instalar un telecentro para capacitar y educar a la comunidad discapacitada. Ya cuenta con el servicio de Internet, ahora espera por las computadoras. Forma parte del plan cantonal para personas con discapacidad que lleva adelante el Municipio de Guayaquil , y de la Asociación de parapléjicos. Por su situación y contacto diario es amigo y compañero de otras personas en silla de ruedas que tienen que adaptarse a vivir así a lo criollo:
Juan Francisco: Se accidentó cuando era estudiante del tercer año de la Universidad Católica. Como siempre fue músico y cantante, a pesar de no mover muy bien los dedos, toca el órgano en un dúo que ha conformado con una amiga. Trabajan por contrato en eventos y fiestas familiares.
Leonor: Se accidentó y es cuadrapléjica. La conoció en un curso de computación que dio en la Asociación .Ahora está por graduarse de ingeniera en sistemas de computación en la Universidad Agraria. Vive con su mamá, que también es discapacitada. Aunque tienecierta movilidad, necesita una auxiliar. Pero no la tiene, se las arregla de las maneras más creativas, por ejemplo, al señor que vende las frutas, le compra si se las da peladas.
El tramitador: Es cuadrapléjico, vive en el guasmo y aunque sus hermanos desde Italia le envían una pequeña mensualidad, él –como debe ser atendido primero en las dependencias- lo aprovecha y se gana unos dólares haciéndoles los trámites a otras personas. Eso sí, a veces tiene que armar bochinche para que lo atiendan primero porque nunca falta alguien que lo quiere mandar a la cola. En su silla de ruedas va de arriba abajo por el Palacio de Justicia, la Fiscalía , la Policía Judicial, etc. Como tiene que visitar varias dependencias, alquila el transporte de la fundación.
Una chica fatal: A los 15 años se hizo de compromiso y un mal día el esposo le pegó un balazo en el cuello. Pero ella es alegre, animada. Es tan bonita y vital que el otro día, en un ratito, se levantó al conserje de la Asociación.
La noche se apodera del Domingo. Ahora la casa de Heriberto tiene un ambiente más familiar. Por ahí anda su padre, que ha llegado de visita desde Bucay pronto vendrán unos clientes a buscar un programa de computación.
Heriberto conversa, bromea, cuestiona, vive. Así, con bromas, se cierra la noche. Bajo una luna llena, camino a lo largo del malecón del salado y no puedo dejar de pensar: ¿cómo sería mi vida en silla de ruedas?
